miércoles, 22 de junio de 2011

Amor se llama el juego



Joaquín Sabina

sábado, 18 de junio de 2011

La verdad no es un punto de partida

Si digo claridad con voz nocturna
y los amaneceres se contagian de tarde
no es que renuncie a nada, ni siquiera
sucede que me buscan las sombras de lo incierto.
Es que todo ha vivido hasta llegar a mi,
y conmigo se afirma,
como una copa llena, la rosada
complejidad del mundo.

No camino al dictado de una sola presencia.
El porvenir es largo igual que lo perdido.

En la palabra Sur puede caer la nieve.
El Norte ha congregado en su pupila
una lluvia de arena y un desierto.
Los síes de la boca
sirven para negar lo que afirmaba
el no de los naufragios,
y el mar es tan doméstico
que se parece a un beso en la cama del niño
destinado a soñar con la distancia.

Príncipe de la nada,
mendigo de las cosas, yo lo sé,
sincero como el tiempo de la búsqueda.

Todo es así más débil, más despacio,
menos seco en la rama de los árboles
y mucho menos amarillo.
La verdad no es un punto de partida
como piensan los puntos cardinales.

Por eso escribo para que me lean,
y cuido las palabras, y persigo
la realidad en sus significados,
y procuro en el orden de mis ojos,
en la prosa del mundo,
que el realismo del sur
nos cite en una plaza con palmeras,
que el norte no se olvide de la nieve

y tú me digas sí
para venir conmigo.

Luis García Montero, Un invierno propio.

lunes, 13 de junio de 2011

Amaneció sin querer

Amaneció sin querer,

y con la luz fuimos dos sombras,
amaneció sin querer,
y con la luz lo vimos claro.


Pronto nos dio la hora,
pronto se hizo temprano,
pronto quedaron todas las calles cuesta abajo.

Se apagaron las farolas,
que alumbraron nuestros pasos.


Partió la noche,
y el horizonte se quedó en tierra.
Partió la noche,
y el sol borró el brillo de las estrellas.


Amaneció sin querer,
y no nos dio tiempo a otra ronda.
Amaneció sin querer,
murió la flor,
prendió su aroma.


Rompió la aurora el hechizo,
rodó La Luna redonda.


Eramos nosotros mismos,
vistiendo la misma ropa.
Eramos nosotros mismos,
pero la luz ya era otra.


Rompió la aurora el hechizo,
rodó La Luna redonda.


Eramos nosotros mismos,
vistiendo la misma ropa.
Eramos nosotros mismos,
pero la luz ya era otra.


Partió la noche,
y el horizonte se quedó en tierra.
Partió la noche,
y el sol borró el brillo de las estrellas.

Amaneció sin querer,
y con la luz fuimos dos sombras.

Eramos nosotros mismos,
vistiendo la misma ropa.
Eramos nosotros mismos,
pero luz... ya era otra.
                       
                                     Toni Zenet

lunes, 6 de junio de 2011

LO QUE OCURRE EN LAS NUBES, OCURRE TAMBIÉN

No te voy a pedir el corazón que llevas
escondido debajo de tu ropa de invierno.
Solamente esperaba, como leña reunida,
para arder en el fuego que calienta tus manos.
Quiero entender tu noche, tu sed, tus libramientos,
tu vivir en las sílabas que componen tu nombre,
tu quedarte dormida, tu me voy a la cama,
tu silencio acostado, mi silencio acostado,
las cosas que me pasan cuando sueñas conmigo.


                       Luis García Montero,
                                  Un invierno propio

domingo, 22 de mayo de 2011

No rechaces los sueños por ser sueños...

No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
”Yo soy el sol, los cielos, el amor.”
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.

                              Pedro Salinas

martes, 17 de mayo de 2011

En el día das Letras Galegas

Tristemente convivo coa túa ausencia
sobrevivo á distancia que nos nega
mentres bordeo a fronteira entre dous mundos
sen decidir cal deles pode darme
a calma que me esixo para amarte
sen sufrir pola túa indiferencia
a miña retirada preventiva
dunha batalla que xa sei perdida
resolto a non entrar xamais en ti
pero non á tortura de evitarte.

                                     Lois Pereiro

viernes, 13 de mayo de 2011

Sin frenar en las curvas





















Sin frenar en las curvas,
siendo franco con uno mismo,
manteniendo la misma velocidad
que describía tu trayectoria
cuando aún era visible el camino
y observabas tu futuro más cercano, predecible,
cómo se acercaba, abriéndose
para ti a cada paso, obligando al horizonte
a pensarse en expansión, un ser en movimiento
o una frecuencia
que dejó el dibujo de tu latido
e hizo del tiempo
tu propio instinto
de supervivencia;

…y en el preciso instante
en que comenzábamos
frenéticos a tomar la curva
tú me preguntaste
por la posición del sol,
“ya sé lo que insinúas”, te contesté,
hice los ajustes necesarios al cinturón
y te diste cuenta que ya era tarde
para intentar reconocer
las sombras de las formas.

                                    Juan Behekoa