viernes, 23 de julio de 2010
Para cuando tus dedos busquen
el interruptor en la oscuridad del cuarto.
Para cuando tus pasos sigan
pisadas perdidas en las aceras.
Para cuando el tiempo te aleje
de la razón del caminante
y no te sirva la estrella
polar de una llamada.
Para esto y el futuro
te regalo un mapa en el que buscar
tardes para compartir en la escalera,
en la pantalla cálida de la noche,
en un sillón del retiro.
En la espera.
viernes, 4 de junio de 2010
Destierro
Hablábamos la lengua
de los dioses, pero era también nuestro silencio
igual al de las piedras.
Éramos el abrazo de amor en que se unían
el cielo con la tierra.
No, no estábamos solos.
Sabíamos el linaje de cada uno
y los nombres de todos.
Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas
de la ceiba se encuentran en el tronco.
No era como ahora
que parecemos aventadas nubes
o dispersadas hojas.
Estábamos entonces cerca, apretados, juntos.
No era como ahora.
Rosario Castellanos
de los dioses, pero era también nuestro silencio
igual al de las piedras.
Éramos el abrazo de amor en que se unían
el cielo con la tierra.
No, no estábamos solos.
Sabíamos el linaje de cada uno
y los nombres de todos.
Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas
de la ceiba se encuentran en el tronco.
No era como ahora
que parecemos aventadas nubes
o dispersadas hojas.
Estábamos entonces cerca, apretados, juntos.
No era como ahora.
Rosario Castellanos
viernes, 28 de mayo de 2010
El amor
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.
Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
Luis García Montero
sábado, 22 de mayo de 2010
Caminos
Al elegir un camino creamos un mundo
que avanza paralelo, convirtiendo en sal
el recuerdo de lo que no fuimos.
Déjame tus zapatos para cruzar la puerta
y vivir otra vida sin dejar el paso
que me lleva al final
Nola Gale
domingo, 11 de abril de 2010
Clase de Geología
Sólo a oscuras puede verse el alma de las piedras, ¿veis? cada una tiene el alma de un color, y de una forma distinta. Pero con cuidado, no la miréis, a esta luz no se le puede mirar de frente, hace daño a los ojos. Con la gente no sirve, sólo funciona con las piedras, para la gente todavía no se ha inventado nada.
Un Lugar en el Mundo
(Adolfo Aristaràin)
martes, 30 de marzo de 2010
Si soñaras siempre, si amaras...
Si soñaras siempre, si amaras
olvidándote, abandonándote...
Pensaría por ti las cosas
dejando que me las soñases.
Con mi velar y tu soñar
el camino sería fácil.
Yo daría los nombres justos
a los sueños que deshojases.
Encontraría para ellos
la voz que los encadenase,
la forma exacta, la palabra
que los llena de claridades.
Me acercaría hasta ti como
si fueses una orilla madre.
Y qué descanso dar al alma
sombras que el alma apenas sabe.
Yo no diría de ti: era
blanca y hermosa y joven y ágil;
tenía bellos ojos tristes
abiertos sólo a realidades
Yo diría de ti: es mi fresca
raíz que de los sueños nace,
la música de mis palabras,
el hondo canto inexplicable,
la prodigiosa primavera
que en las hojas recientes arde,
el corazón caliente que ama
olvidándose, abandonándose.
Tú lo sabrás un día. Entonces
será demasiado tarde.
José Hierro
olvidándote, abandonándote...
Pensaría por ti las cosas
dejando que me las soñases.
Con mi velar y tu soñar
el camino sería fácil.
Yo daría los nombres justos
a los sueños que deshojases.
Encontraría para ellos
la voz que los encadenase,
la forma exacta, la palabra
que los llena de claridades.
Me acercaría hasta ti como
si fueses una orilla madre.
Y qué descanso dar al alma
sombras que el alma apenas sabe.
Yo no diría de ti: era
blanca y hermosa y joven y ágil;
tenía bellos ojos tristes
abiertos sólo a realidades
Yo diría de ti: es mi fresca
raíz que de los sueños nace,
la música de mis palabras,
el hondo canto inexplicable,
la prodigiosa primavera
que en las hojas recientes arde,
el corazón caliente que ama
olvidándose, abandonándose.
Tú lo sabrás un día. Entonces
será demasiado tarde.
José Hierro
lunes, 29 de marzo de 2010
Amo el amor de los marineros
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Pablo Neruda
"La poesía no es de quien la escribe, es de quine la necesita"
(El cartero y Pablo Neruda)
El soneto cantado por Sabina
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Pablo Neruda
"La poesía no es de quien la escribe, es de quine la necesita"
(El cartero y Pablo Neruda)
El soneto cantado por Sabina
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